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Los alcaloides quinoleínicos son derivados del aminóacido triptófano y tienen en su estructura un núcleo de quinoleína. El más importante es la quinina.
Quinina: es un alcaloide antimalárico. Activo sobre las formas intra-eritrocitarias, hasta el estadio de trofozoíto joven. Activa sobre Plasmodium vivax, P. falciparum, P. malariae y P. ovale, inactiva sobre los esporozoítos y las formas tisulares, sobre los gametocitos tiene una actividad nula. A nivel del miocardio disminuye la excitabilidad, la conductibilidad y la contractibilidad. La quinina es doblemente antipirética y analgésica, también débilmente curarizante a nivel de la placa motora. Se obtiene a partir de la quina.
Se utiliza en el tratamiento de los accesos de paludismo. A dosis elevadas puede originar trastornos sensoriales, trastornos de la conducción intraventricular y auriculoventricular y manifestaciones digestivas. También se utiliza en el tratamiento sintomático de afecciones febriles y/o dolorosas y en estados gripales.
Quinidina: se obtiene sobre todo por hemisínteisis a partir de la quinina, es un antifibrilante; interviene directamente a nivel de las propiedades electrofisiológicas de las células cardiacas.
Se extraen anualmente entre 300 y 500 tm de quinina a partir de 5.000-10.000 toneladas de cortezas, casi la mitad de la producción se destina a la industria agroalimentaria, un 30-50 de la quinina producida se destina a la transformación en quinidina.
Tradicionalmente reivindican propiedades estimulantes del apetito, por vía tópica para trastornos y descamaciones del cuero cabelludo con caspa, clásicamente pueden utilizarse en estados febriles y gripales.
La quinidina se utiliza para afecciones de ritmo cardiaco.
Plantas con quinina
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