Tipos de fibras vegetales

Las fibras vegetales se pueden separar en dos grupos dependiendo de su capacidad para ser trenzadas, torcidas, hiladas y tejidas o no. Las segundas incluyen fibras cortas, quebradizas y/o que resbalan. Para obtener el hilo o proceso de hilado a partir de las fibras hay que proceder a torcerlos, pero si las fibras son muy cortas es necesario un cardado para combinar las fibras en una estructura continua parecida a una cuerda, para este proceso se utilizaban antiguamente las inflorescencias secas de la cardencha. El hilado sólo es posible si las fibras tienen propiedades estructurales que permiten adherirse unas a otras al ser retorcidas. Existen también fibras vegetales que se utilizan sin ser separadas de los tejidos que las rodean y se utilizan para hacer cestería, cañizos, etc.

Una fibra que permita ser hilada y tejida en un tejido que además soporte continuos lavados posee unas características muy diferentes a una fibra para hacer cuerdas que son continuamente humedecidas con agua marina. La longitud y la estructura son los factores que hacen de una fibra que sea utilizada de una manera u otra. Las fibras son células aisladas o agrupadas en haces que varían de longitud entre una fracción de milímetro hasta un metro. Las fibras redondas tienen un tacto más suave que las planas. La capacidad para soportar el estiramiento sin romperse varía con el grosor transversal de la fibra y la capacidad que tiene de unirse a otras formando haces. La elasticidad es la capacidad de recuperar su forma original una vez que ha sido sometida a estiramiento, depende de la capacidad para ser retorcida, la manera que tiene de unirse a otras fibras y el número de células por fibra.

Productos: fibras de abacá y de sisal

Métodos de extracción de las fibras
Principales plantas con fibras textiles u otros usos.