Carotenoides

Los carotenoides comprenden varios cientos de moléculas tetraterpénicas (terpenos) formadas por el encadenamiento de ocho unidades isoprénicas. Presentan al menos 10 dobles enlaces conjugados, el cromóforo característico, lo que explica su coloración amarilla o anaranjada y su enorme sensibilidad a la oxidación. Cuando la molécula es un hidrocarburo se habla de caroteno, cuando posee funciones hidroxilo se habla de xantofila. Los carotenoides pueden ser acíclicos (licopeno) o poseer uno o dos ciclos penta- u hexacíclicos en uno de sus extremos (beta-epsilon-caroteno), o en sus dos extremos (beta-beta-caroteno).

Distribución: ampliamente distribuidos en la naturaleza, se acumulan en los cloroplastos de todos los tejidos fotosintéticos. Beta-caroteno, luteína, violaxantina y neoxantina aparecen en las hojas de casi todos los vegetales. Se acumulan también en los pétalos de la flores, los frutos pueden contener además otros derivados (capsantina en pimiento, apocarotenoides en Citrus, licopeno en tomate), en raíces (zanahoria), en semillas (zeaxantina en maíz) a veces en concentraciones muy altas (bija). Rara vez aparecen en los hongos.
Se localizan en los complejos proteicos de los fotosistemas de membrana de los tilacoides, los carotenoides intervienen en la fotosíntesis, permiten la captura de fotones azul-verde (450-500 nm). Se comportan también como fotoprotectores frente a radiaciones nocivas. La conjugación de dobles enlaces les hace muy eficaces captadores de oxígeno singlete monomolecular que se produce en los procesos fotoquímicos. Son moléculas susceptibles de actuar como antioxidantes, captando el radical peroxi que se adiciona al polieno e impide que se produzcan diversos productos oxigenados.

Interés y empleo:

Plantas con carotenoides utilizadas con fines extractivos